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Economic Research

Surgimiento económico de China

China, alguna vez denominada un "gigante durmiente", está despertando. Su economía en rápido crecimiento está causando trastornos económicos y conmocionando industrias a nivel mundial.

El surgimiento de China como poder económico mundial ha constituido uno de los cambios más drásticos de las últimas décadas. Su impacto en las economías de los Estados Unidos y del sureste -tanto en términos de las importaciones como de las exportaciones-ha transformado políticas económicas nacionales y regionales así como también prácticas empresariales. El emergente poder económico de China probablemente afectará las decisiones que tomen los encargados de elaborar políticas, las empresas y los consumidores.

De 1980 a 2004 la economía de China experimentó un crecimiento promedio del producto interno bruto real (PIB) del 9.5 por ciento convirtiéndose en la sexta economía más grande del mundo (Ver gráfica 1). La integración del país a la economía mundial se refleja principalmente en el rápido crecimiento de su papel en el comercio internacional, con un porcentaje total de participación en el comercio mundial que aumentó de uno por ciento en 1980 a casi un seis por ciento en 2003. Para 2004, China se había convertido en la tercera nación comercializadora más grande en términos del dólar, después de los Estados Unidos y Alemania y justo antes de Japón.

El rápido crecimiento económico ha logrado que un gran número de chinos pueda salir de la pobreza, sin embargo un gran porcentaje permanece aún sumido en ella. En 2004 el PIB per cápita de China (la proporción del PIB con respecto a la población) fue de $1,100, de acuerdo con el Banco Mundial, mismo que clasifica al país como un "país de ingresos medianos bajos", a la par de Paraguay y debajo de países como Albania ($1,740) y Guatemala ($1,910). China continúa siendo más pobre que muchos de sus vecinos, incluyendo Corea del Sur ($12,020) y Singapur ($21,230).

Semillas de crecimiento sembradas hace años
El comienzo de la transformación de una economía en la que el gobierno central determinaba la producción a una economía basada en el mercado fue posible gracias a importantes reformas económicas y a la apertura general de la economía. Deng Xiaoping, que surgió como líder de China en 1978, comenzó en 1979 el lanzamiento de un programa de reforma económica que cambiaría lentamente la forma en que funcionaba la economía del país. Al principio, sus reformas se enfocaron en el sector agrícola. Los precios de los productos agrícolas aumentaron, las restricciones e impuestos a la producción disminuyeron y, lo más importante, las decisiones referentes a la responsabilidad, la propiedad y la producción pasaron de manos de las comunas y de los gobiernos locales a manos de los hogares. Estos cambios aumentaron el ingreso de los hogares, lo que a su vez incrementó la inversión, el ahorro y la demanda total de productos en el país.

A mediados de los 1980, el sector industrial llevó a cabo reformas que les permitieron a las empresas de propietarios privados e individuales sumarse a empresas estatales existentes, provocando en éstas alguna liberalización de precios y salarios. Además, a algunas empresas del Estado se les permitió retener una porción de sus utilidades como un incentivo para mejor su desempeño y 14 ciudades costeras importantes se abrieron al comercio e inversión extranjeros. Estas reformas atrajeron inversión extranjera directa en forma de nuevas empresas (principalmente Joint-Ventures) y capital extranjero, lo cual acrecentó el desarrollo de las industrias de tecnología e infraestructura, tales como energía y transporte, y creó nuevos empleos.

En los últimos años de la década de 1980 y a inicios de los 1990, las autoridades chinas continuaron mejorando el proceso de reformas con el uso de "modelos" para experimentar con nuevas políticas y reformas. Estos "modelos" fueron puestos en marcha en regiones y empresas específicas para evaluar el éxito de una política antes de llevar a cabo su implementación completa. Como resultado, se controlarían relativamente los costos de las reformas que fracasaran. Deng Xiaoping indicó que este enfoque equivalía a "cruzar el río sólo con sentir las piedras bajo los pies".

También se preservaron y se expandieron zonas económicas especiales, mismas que gradualmente introdujeron capital extranjero, tecnología y comercio. Las autoridades chinas redujeron sustancialmente las tarifas y se disminuyeron los controles sobre la mayoría de las importaciones y las exportaciones. Las exportaciones de China se diversificaron desde textiles y otros productos de manufactura ligera, como por ejemplo juguetes, vestuario y calzado a otros más sofisticados como productos electrónicos, muebles, materiales industriales y productos para viajes, tales como equipaje, carteras, maletines y bolsas para computadoras portátiles.

Además, el país se convirtió a sí mismo en un centro de producción regional y un punto de manufactura para las reexportaciones, o exportaciones de bienes previamente importados. Las importaciones a China provenían en forma creciente de otros países asiáticos y se produjo un aumento correspondiente en las exportaciones a países desarrollados, especialmente los Estados Unidos y Europa. En general, desde 1990 hasta 2000 las exportaciones crecieron casi un 300 por ciento mientras que las importaciones crecieron un 318 por ciento. Durante este período, las exportaciones de China a los Estados Unidos por sí solas crecieron un 880 por ciento y las exportaciones de Estados Unidos a China crecieron casi un 230 por ciento.

Cosecha de la fruta
En este tiempo la inversión extranjera directa en China aumentó vertiginosamente. En los 1980 la inversión extranjera directa en China era en promedio menos de $5 mil millones anuales y durante los 1990 esa cifra aumentó a cerca de $30 mil millones. Según el Ministerio de Comercio de China, en 2004 la inversión extranjera directa total en China fue un poco más de $60 mil millones.

Gráfica 1
Crecimiento económico de China
Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas de China
Gráfica 2
Balanzas Comerciales de Estados Unidos
Fuente: Oficina del Censo de Estados Unidos

La admisión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) el 11 de diciembre de 2001, favoreció la continua integración del país a la economía mundial y demostró su perseverancia en convertirse en una economía basada en el mercado. Las autoridades chinas continúan bajando las tarifas y barreras comerciales para cumplir con los compromisos que tiene con la OMC. El mercado determina los precios cada vez más y los precios de los productos comercializados han convergido sustancialmente con los precios internacionales.

La economía de China continúa creciendo rápidamente, impulsada principalmente por las inversiones y las exportaciones. En 2004 las autoridades gubernamentales llevaron a cabo acciones para impedir que la economía se recalentara. Estas medidas incluyeron el aumento de los requerimientos de la reserva bancaria, lo que limitó los préstamos y restringió la inversión, y las restricciones a autorizaciones en el uso de la tierra a ciertas industrias (especialmente las industrias de bienes raíces, acero, cemento y aluminio). Sin embargo, el crecimiento del PIB real se mantuvo en el estimado 9.5 por ciento, la tasa más alta desde 1996. El pronóstico promedio de crecimiento económico chino apunta a expansiones de un 8 a un 8.5 por ciento en el PIB real en 2005 y 2006.

Existen todavía obstáculos
A pesar del optimista escenario actual, existen aún muchos retos para que China cumpla con el potencial que tiene para un crecimiento fuerte y sostenido y para su integración continua a la economía mundial. A corto plazo, los planes están listos para desarrollar sectores de servicios claves, tales como: telecomunicaciones, seguros y servicios financieros. A mediano plazo, el país probablemente comenzará a mejorar los mercados laborales, y a establecer redes de seguridad social y los encargados de elaborar políticas quizá dirijan su atención al tema de la flexibilidad de la tasa de cambio. En general, mientras se implementan las reformas, el papel de China en la economía mundial probablemente continuará destacándose más.

Creciente impacto de China en el comercio estadounidense
El surgimiento de China en el escenario de la economía mundial ha tenido un impacto significativo en los Estados Unidos. El efecto más visible se da en las cuentas comerciales estadounidenses, donde el déficit comercial con China representa cerca de un cuarto del desequilibrio total. La gráfica 2 muestra que el equilibrio comercial estadounidense se ha deteriorado en contraste con la mayoría de las áreas comerciales más importantes, pero el desequilibrio con China se ha acelerado en los últimos años.

China también se ha beneficiado con la eliminación de las cuotas textiles en los Estados Unidos y otros lugares. De acuerdo con la Foreign Trade Division (División de Comercio Extranjero) de la oficina de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, las importaciones estadounidenses totales de textiles y vestuario desde China crecieron rápidamente a inicios del 2005, a razón de más de un 60 por ciento con respecto al año anterior.

Mientras los productores estadounidenses están preocupados por perder participación de mercado debido a las importaciones chinas, el surgimiento de China ha traído oportunidades nuevas para los exportadores, especialmente a aquellos de productos básicos e insumos para la manufactura que alimentan los centros de producción de China. Debido a tanta atención prestada a las importaciones de China y al amplio desequilibrio comercial, el incremento de las exportaciones de Estados Unidos hacia China ocasionalmente pasa desapercibido. Las exportaciones estadounidenses totales a China crecieron más de un 20 por ciento en 2004 en comparación con 2003, de acuerdo con cifras de la Oficina del Censo de los Estados Unidos. Las exportaciones de algodón se duplicaron a más de $1.5 mil millones entre 2003 y 2004. Los envíos de metales industriales se duplicaron a más de $2.3 mil millones entre 2002 y 2004 y las exportaciones de maquinaria industrial aumentaron un 75 por ciento durante el mismo período. Las exportaciones de bienes de alta tecnología, como semiconductores y equipo médico, aumentaron cerca del 50 por ciento en los últimos dos años. En general, China tiene un superávit comercial moderado con el resto del mundo de un poco más de $33 mil millones.

"La competencia por las exportaciones chinas también ha beneficiado a los consumidores a nivel mundial", indicó Anne Krueger, primera subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, en un discurso pronunciado en enero de 2005 ante el American Enterprise Institute Seminar. "No olvidemos que la competencia es uno de los grandes beneficios que trae un comercio más libre, aún cuando obliga a alguna dolorosa reestructuración para algunas firmas que no están acostumbradas a esta", expresó.

Golpe duro a los textiles del sureste
La industria textil en el sureste ha experimentado, ya por algún tiempo, una dolorosa reestructuración que comenzó antes del surgimiento de China en la arena del comercio mundial y su aumento consecuente en los envíos de textiles a los Estados Unidos. (Ver “Surgen grandes retos para los productores de textiles y cultivadores de algodón del sureste de Estados Unidos”). Otros mercados emergentes en América Latina y Asia también han aumentado las importaciones de textiles y vestuario a los Estados Unidos, por lo tanto no es solamente China la que ha llevado a una disminución en la producción y el empleo en los textiles estadounidenses.

Pero en cuanto a los textiles y al vestuario, la situación comercial con China es única por el potencial que tiene China de dominar el mercado mundial de estos productos. En el sureste, donde la presencia de la industria textil y de vestuario es más pronunciada, el impacto será aún mayor. El 3 de febrero de 2005, en testimonio ante los Estados Unidos—la Comisión Estados Unidos—China del Congreso de Estados Unidos, Cass Johnson, presidente del Consejo Nacional de Organizaciones Textiles (NCTO, por sus siglas en inglés), dijo, "si los gobiernos no actúan y no lo hacen rápidamente (tratar el tema de las importaciones textiles chinas), el sector de textiles y vestuario estadounidense—junto con mucha de la producción mundial de textiles y vestuario—está hoy al borde de un desastre sin precedentes".

Al mismo tiempo, las exportaciones del sureste hacia China han crecido significativamente en años recientes. Información sobre las exportaciones del estado de la Oficina del Censo muestra que las exportaciones totales del sureste se duplicaron desde 2002 a 2004 a un poco más de $5.2 mil millones. Aunque las exportaciones a China representaron solamente un 5.5 por ciento del total de exportaciones en 2004, este porcentaje ha aumentado desde el 3.3 por ciento que representaba dos años atrás. Las exportaciones agrícolas del sureste también aumentaron vertiginosamente en este mismo periodo a cerca de $2.5 mil millones en 2004.

Una gran parte de este aumento puede atribuirse a los envíos desde el puerto de Nueva Orleáns, mismos que se reportan en los datos como exportaciones desde Louisiana. Los productos provenientes de los estados que no son clasificados como "estados del sureste" contribuyen al total, causando que el valor de los envíos atribuidos a Lousiana esté bastante sobreestimado. Sin embargo, el comercio del sureste con China está creciendo con rapidez.

La expansión de la industria de textiles y vestuario de China ha llevado al aumento de las exportaciones de algodón a China. Don Shurley, economista y coordinador del Department of Agricultural and Applied Economics (Departamento de Economía Agrícola y Aplicada) de la Universidad de Georgia en Tifton, Georgia, indicó en un informe reciente que "De cualquier manera en que se vea, China es un jugador importante. Claramente, el bienestar de los productores de algodón estadounidenses, por lo menos por ahora, depende en gran medida de la producción de China y la necesidad de esas importaciones."

Agarrar al tigre por la cola
La apertura de China a la economía mundial presenta oportunidades y retos para los encargados de elaborar políticas y los líderes empresariales. La completa integración de la economía china al comercio mundial está en sus etapas iniciales, y los desequilibrios persistentes hacen alusión a los obstáculos por venir. Se necesitan tratados y discusiones multilaterales y bilaterales para administrar el proceso; y los Estados Unidos y los negocios regionales tendrán que continuar ajustándose a la realidad del surgimiento de China como jugador en la economía mundial.

Este artículo fue escrito por Michael Chriszt, director de analistas internacionales y regionales para el grupo regional del departamento de investigación económica del Atlanta Fed, y Elena Whisler, analista económica en el grupo regional del Atlanta Fed.

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