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Economic Research

El Virus de la Gripe Aviar Sacude la Industria Avícola

Con los precios y las exportaciones en descenso debido al reciente brote de la gripe aviar, parece como si todo menos el cielo estuviese cayendo sobre la industria avícola, un importante componente del sector agropecuario del sureste de Estados Unidos. Sin embargo, a pesar de la amenaza que representa el mortal virus a corto plazo y la competencia internacional a largo plazo, la industria continúa sobreviviendo.

La presentadora de televisión Oprah Winfrey atrajo la atención del problema de la gripe aviar con un programa que salió al aire en enero de 2006 titulado, “Gripe aviar: La historia que no ha sido contada” (“Bird Flu: The Untold Story”). Para ayudar a contar esa historia, Winfrey invitó al Dr. Michael Osterholm, director del Centro de Investigaciones y Políticas de Enfermedades Infecciosas (Center for Infectious Disease Research and Policy) y director asociado del Centro Nacional para Protección y Defensa Alimenticia del Departamento de Seguridad Nacional (Department of Homeland Security's National Center for Food Protection and Defense).

poultry

Al principio este programa se enfocó en el peligro mortal de la cepa H5N1, una variación del virus de la gripe aviar (o de aves), y en cómo el virus podría transformarse en un subtipo que provocaría la cuarta pandemia mundial de los últimos 100 años. Uno de los puntos esenciales de la discusión fue la forma en que esta enfermedad mortal se transmite a través de una variedad de aves de corral, incluyendo patos silvestres, pavos y pollos domésticos.

Con casi 10 millones de televidentes viendo el programa, Oprah hizo una pregunta que ha comenzado a afligir a la que ha sido una industria saludable y en expansión, principalmente en el sureste de los Estados Unidos: ¿deberíamos dejar de comer pollo?

Para disgusto de la industria avícola, esta pregunta se está haciendo por todo el mundo. El sitio de Internet de la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye la siguiente pregunta en una lista de “Preguntas frecuentes” sobre la gripe aviar: “¿Es seguro comer carne de aves y productos derivados de las aves?”

Hasta ahora, las respuestas sobre el consumo de pollo han sido positivas. Osterman afirmó que el pollo es “perfectamente seguro en este país” La OMS indica que aún en las áreas que experimentan brotes de gripe aviar, las aves y los productos derivados de las aves pueden consumirse en forma segura siempre y cuando todas las partes estén completamente cocida a una temperatura de 70°C (158°F) (sin partes rosadas) y que el huevo se encuentre debidamente cocido (sin yemas líquidas).

Los mercados extranjeros están perdiendo el apetito por el pollo
Aunque sean bienvenidos, estos mensajes poco han contribuido a mitigar el temor que ha provocado una caída en el consumo de las aves, especialmente a nivel internacional. Esta reducción opacó el pronostico de consumo para el año 2005, año en el que se había proyectado que el consumo de la población estadounidense subiría a una cifra récord promedio de 87.7 libras de aves. A pesar de que las cifras sobre consumo nacional reportadas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), no son las definitivas para 2005, en diciembre esta proyección se redujo a 86.7 libras per cápita—mitad del incremento que se había previsto con respecto a las 85.4 libras en 2004.

De acuerdo con estadísticas del USDA, las exportaciones de los Estados Unidos crecieron en un 23 por ciento de 1.9 millones en 2004 a 2.1 millones de toneladas métricas en 2005. Sin embargo, este crecimiento podría haber sido mayor si no fuera por la baja a final del año provocada por el brote de la gripe aviar en el Medio Este y Europa Oriental. A mediados de octubre de 2005, Turquía reportó su primer brote de gripe aviar de tipo H5N1. En los siguientes tres meses, el Ministerio de Salud de Turquía reportó 21 casos del virus, cuatro de ellos mortales. Otros dos casos se reportaron en Irak en enero de 2006.

La región estaba particularmente alarmada por esta enfermedad, la cual tiene una tasa de mortalidad de más de 50%, porque antes estaba confinada al sureste de Asia, donde los seres humanos la contrajeron en 1997. La gripe aviar, inicialmente descubierta a principios del siglo XX, había estado confinada estrictamente a los pájaros hasta el brote de 1997.

El total de las exportaciones de aves de los Estados Unidos cayó un 15% entre octubre y noviembre de 2005, de 235,000 a 199,000 toneladas métricas. Esta caída ocurrió aún cuando los niveles de exportaciones incrementaron en 14 de los 23 destinos de exportación de los Estados Unidos. Entre los países que presentaron caídas en las importaciones de los Estados Unidos se encontraban muchos de los vecinos de Turquía: la República de Georgia (con una caída del 41%), Rumania (69%) y Rusia (8%). La disminución en Rusia fue especialmente alarmante porque es el mayor importador de aves de Estados Unidos, que recibió aproximadamente un 40% de las exportaciones de aves de los Estados Unidos en 2005. México, el segundo mayor importador de aves de los Estados Unidos, importó solamente un cuarto del total de lo importado por Rusia en 2005.

El consumo de aves afectó con mayor fuerza a Turquía, que no importa aves de los Estados Unidos. Toby Moore, portavoz del Consejo de Exportaciones de Aves y Huevos de los Estados Unidos (USA Poultry and Egg Export Council o USAPEEC) en Stone Mountain, estado de Georgia, indicó que la asociación de aves de Turquía reportó una caída del 95% en el consumo. Según Moore, es demasiado temprano para determinar cómo se afectará el consumo en Irak; sin embargo, la demanda deberá permanecer relativamente fuerte debido al pollo enviado para alimentar a las tropas militares estadounidenses.

El sureste siente la baja en la industria avícola
No es sorprendente que lo que es malo para las aves no puede ser bueno para las actividades agropecuarias en el sureste. De acuerdo con cifras del 2005 de la USDA, las aves y productos asociados fueron las principales exportaciones agropecuarias de Alabama, con un total de $228 millones, o casi la mitad del total agrícola de $568 millones del estado. En el estado de Georgia, las aves y los productos asociados ocuparon el segundo lugar, después del algodón, entre las principales exportaciones agropecuarias del estado, sumando $274 millones.

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Foto cortesía del Departamento de Agricultura
La demanda interna por aves ha crecido vertiginosamente en los últimos años. Sin embargo, las exportaciones de aves de Estados Unidos han disminuido recientemente debido a la gripe aviar y los productores de la región sureste han comenzado a verse en apuros.

Sin embargo, la región compartió el desagradable final de 2005. Gold Kist Inc., empresa con sede en Atlanta que exporta un 8 por ciento de su producción avícola, reportó una caída de $9 millones en ingresos netos a $25 millones en el último trimestre del 2004 comparado con el mismo trimestre en 2005. Tyson Foods Inc. de Springdale, Arkansas, el mayor productor de pollo, res y cerdo del país, también ha se visto afectado. Tyson, con plantas en Georgia y Alabama, culpó la caída en las utilidades del primer trimestre de 2006, estimada en diecinueve por ciento a los débiles precios del pollo provocados por el temor a la gripe aviar.

Los congeladores se están llenando
La reciente caída en las exportaciones y en el consumo ha producido el efecto esperado en el inventario en las cámaras frigoríficas y en los precios, de acuerdo con informes del USDA. En general, al final de noviembre, los productos listos para cocinar almacenados en cámaras frigoríficas se estimaron en unos 869 millones de libras, un aumento de 13.5% con respecto a 2004. Dicho aumento fue liderado por mayores inventarios de muslos (un aumento del 120%), muslos y piernas (un aumento del 39%) y alas (un aumento del 27%). Estos productos representan la mayor parte de las exportaciones de los Estados Unidos mientras que la carne de pechuga, la más cara, se vende generalmente en el mercado interno.

Richard Lobb, director de comunicaciones del Consejo Nacional de Pollo (National Chicken Council) en Washington, D.C., piensa que en el futuro la caída en las exportaciones será contrabalanceada debido al aumento en el consumo interno. “Cuando las exportaciones bajan, hay apenas una cierta cantidad que se puede mantener refrigerada en cámaras frigoríficas,” dijo Lobb. “Después de eso, el pollo se venderá al precio que pueda alcanzar. Si la gente ve muslos baratos, van a comprarlos. De cualquier manera, esto deberá incrementar el consumo en los Estados Unidos.”

Mientras tanto, los precios bajaron menos de dos centavos de dólar en relación al mismo trimestre en 2004. El precio promedio de los 12 mercados urbanos más importantes en todo el país durante el cuarto trimestre de 2005 ($66.7 centavos por libra para pollo entero para cocinar) reflejó una caída de cinco centavos con respecto al trimestre anterior. Otros productos listos para cocinar también sufrieron bajas en los precios. En la región noreste, el precio de las pechugas deshuesadas y sin piel era de $1.01 por libra en diciembre, 21% menos en comparación con 2004. El USDA prevé que el próximo año los precios se mantendrán bajos.

Mientras los consumidores alrededor del mundo se preguntan si es seguro comer pollo, algunos analistas de la industria se hacen una pregunta diferente: ¿una caída en la demanda y en los precios combinada con un aumento de inventario, llevará a una reducción en la producción?

Hasta el momento, esto no ha sucedido. A pesar de la débil demanda y de los altos niveles de inventario, la producción de carne para cocinar se mantuvo alta en 2005, alcanzando 32.4 miles de millones de libras, un incremento de un 3.8% con respecto al 2004.

David Harvey, investigador del USDA, prevé un cambio en la producción, pero no una reducción. “Creo que todavía veremos crecimiento en la producción,” dijo Harvey. “Sin embargo, será a un ritmo más lento.”

No todas las aves son iguales
Lo que tiene a la industria avícola nerviosa es que esta desaceleración parece estar causada por asociación y no por acción. El brote de la gripe aviar en Turquía se atribuye al contacto entre aves domésticas y aves acuáticas migratorias. Moore explica la distinción entre las aves infectadas.

“En algunos de estos países gran parte de la producción avícola no es comercial, lo que en otras palabras significa parvadas de aves de corral no confinadas para subsistencia,” indico Moore. “Tienen apenas algunos pollos o patos para carne o huevos. Casi sin excepción, los brotes que han ocurrido en el sureste de Asia y en Turquía han sido en estas aves que se encuentran en los corrales de traspatio. Toda la gente que ha sido infectada con el virus ha estado en contacto con aves infectadas, trabajando con las aves en granjas muy pequeñas.”

Como señaló Osterholm, “En todo el mundo, en lugares donde estos pollos se mantengan al aire libre, sin la protección de una caseta cerrada y segura, estos pollos se convierten, en cierta manera, en un tubo de ensayo del virus.”

Esta afirmación es respaldada por Christine Pearson, especialista en asuntos públicos para los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention) en Atlanta, quien indicó que la información recogida por su agencia parece apoyar ese punto de vista.

“En general, la crianza de aves para el comercio no ha sido afectada por el virus,” añadió Moore, “pero ha sido afectada por la histeria posterior a estos brotes. Los medios de comunicación no han hecho necesariamente la distinción de manera clara.”

James Sumner, presidente de USAPEEC y presidente del recientemente constituido Consejo Avícola Internacional (International Poultry Council) se dirigió a los medios de comunicación de manera más fuerte en una declaración publicada en la 58ª Exposición Avícola Internacional anual que se llevó a cabo en enero en Atlanta. “En la mayor parte de los casos, los consumidores están siendo expuestos a las noticias y a la información sobre una influenza aviar, o gripe aviar altamente patógena,” indicó Sumner. “Y gran parte de la información que los consumidores ven, oyen o leen es como mínimo incompleta y en el peor de los casos, imprecisa.”

En vez de sufrir en silencio este malentendido, la industria está luchando de varias maneras. En enero, USAPEEC anunció una campaña educativa de un millón de dólares enfocada en informar que el consumo de aves es seguro si se cocina debidamente. Las imágenes y las gráficas diseñadas para esta campaña están disponibles sin costo alguno para las asociaciones avícolas a nivel mundial. A pesar de ser financiada por la asociación avícola de los Estados Unidos, los materiales no promueven productos avícolas de los Estados Unidos porque algunas naciones mantienen una resistencia a los productos importados, indicó Moore.

Los productores de aves también están llevando a cabo pruebas como otra manera de hacer frente a la batalla. “[La gripe aviar] no está aquí y no pensamos que llegará aquí,” dijo Tom Hensley, vicepresidente ejecutivo de Fieldale Farms en Baldwin, Georgia. “Aunque no se pueda contraer la gripe aviar al comer pollo cocinado, estamos realizando pruebas en cada parvada antes del sacrificio. No queremos correr ningún riesgo. Esto le cuesta unos miles de dólares a una empresa pequeña y antigua granja en Baldwin, Georgia, pero cada centavo vale la pena.”

Adicionalmente, la industria decidió constituir el Consejo Avícola Internacional (Internacional Poultry Council) en octubre de 2005. Este grupo, formado por asociaciones avícolas de los principales países productores de aves del mundo, tiene como objetivo promover un esfuerzo global para tratar con asuntos avícolas, dentro de los cuales la gripe aviar constituye actualmente el tema inicial y central.

No todas las noticias son malas
A pesar del impacto causado por la gripe aviar, la industria avícola se puede consolar con algunos cambios. En primer lugar, está creciendo la popularidad de la carne de pavo. Las exportaciones y los precios del pavo son más altos y los inventarios son más bajos que hace un año. Desafortunadamente para la industria avícola, la carne de pavo apenas constituye una parte relativamente pequeña del mercado (35.3 mil millones de libras de pollo en comparación con 5 mil millones de libras de pavo durante los primeros 11 meses de 2005).

En segundo lugar, los pollos son cada vez más grandes. El peso promedio de los pollos vivos para asar antes del sacrificio era de 5.49 libras a finales de 2005, un 3.2% superior en comparación con el promedio de 2004. Este aumento en el peso ha sido una tendencia permanente. Desde finales de 1998, el peso promedio del pollo vivo antes del sacrificio ha aumentado cada año, empezando en 4.96 y subiendo un promedio de 0.07 libras anualmente. La tendencia hacia aves más grandes sugiere que la industria avícola estará lista para satisfacer la demanda de los consumidores cuando ésta se reestablezca.

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Foto cortesía de Gold Kist Inc.
Una serie de asuntos legislativos internacionales

La reacción de los consumidores ante la gripe aviar está ocupando la mayor parte de los titulares, pero los legisladores tal vez tengan una mayor influencia en definir el futuro de la industria avícola al reducir las barreras comerciales.

El acuerdo de la Ronda de Uruguay eliminó en 1997 las cuotas de importación de Corea de pollos congelados y redujo sus tarifas entre un 18 y 20 por ciento para 2004. De acuerdo con estadísticas del USDA, estas medidas contribuyeron a un aumento en las importaciones de aves de los Estados Unidos de 13.2 millones de libras en 1997 a 249.3 millones en 2002. En otros lugares, Filipinas instituyó una cuota libre de aranceles [tariff-rate quota- TRQ] para la carne de aves en 1998, resultando en un salto de 16,000 a 23,000 toneladas para 2004.

Otra ley que afecta la industria avícola está en proceso. De 2001 a 2003, los proveedores de carne de ave de los Estados Unidos embarcaban anualmente un promedio total de 65,000 toneladas métricas valoradas en $61 millones a seis países que son parte del Tratado del Libre Comercio Centro América-Estados Unidos-República Dominicana (CAFTA-DR). Si el Congreso ratifica el CAFTA-DR en su formato actual, todas las tarifas de importación sobre las carnes de aves de los Estados Unidos impuestas por los seis países miembros serán eliminadas a lo largo de 10 a 18 años, dependiendo del producto y del país. En la actualidad esas tarifas varían entre 30 y 164 por ciento.

Parte de esta ley dispondrá la manera en que las inspecciones pueden satisfacer los estándares estadounidenses. Dos componentes claves de las inspecciones en los Estados Unidos se llevan a cabo por agencias dentro del Departamento de Agricultura (USDA). El Servicio de Inspección y Seguridad Alimenticia (Food Safety and Inspection Service) es una organización de salud pública responsable por garantizar que la carne, las aves y los productos derivados de huevo que se consumen internamente sean seguros y hayan sido correctamente rotulados y empacados. El Equipo de Seguridad de Productos Alimenticios Derivados de Animales y Huevos (Animal and Egg Production Food Safety Staff) identifica asuntos referentes a la seguridad alimenticia asociada con la producción de huevos y con la producción, transporte, comercialización y preparación de ganado y aves antes del sacrificio.

Sin embargo, eliminar las barreras comerciales es una calle de dos sentidos. Toby Moore, portavoz del Consejo de Exportación de Aves y Huevos de los Estados Unidos (USA Poultry and Egg Export Council), prevé que otros países no sólo competirán con los Estados Unidos por el mercado internacional sino también por el mercado interno en el futuro. Él visualiza especialmente a Brasil como un competidor y señala que los productores estadounidenses de aves tendrán dificultades en alcanzar los bajos costos de producción de Brasil, consecuencia de los bajos costos de alimentación y de la mano de obra.

“Su industria está creciendo a una tasa considerable, mucho más alta que la nuestra,” dijo Moore. “Su producción aun es más baja que la de los Estados Unidos, pero la industria avícola brasileña está enfocada hacia las exportaciones. Ellos exportan aproximadamente la mitad o más de lo que producen.”

David Harvey del USDA no cree que la competencia internacional sea tan inminente como indica Moore. Harvey dijo que los productores extranjeros como China, México y Brasil se pueden intimidar no sólo por las múltiples barreras burocráticas sino también por los precios decrecientes de la carne de pechuga. En 2004, el precio de la pechuga deshuesada y sin piel alcanzó un promedio de $1.77 por libra en la región del sureste y un precio máximo de $2.51 por libra. En 2005, el precio promedio cayó a $1.28 y un máximo de $1.48. Además, Harvey observó que la caída en los precios de los pollos para cocinar, después de agregarse los costos de embarque, podrían afectar la rentabilidad de las exportaciones de los Estados Unidos.

Este artículo fue escrito por Ed English, un escritor del equipo de EconSouth, con el apoyo de Gustavo Uceda, analista de la sección regional del departamento de investigación económica del Banco de la Reserva Federal de Atlanta.

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