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Economic Research

Volatilidad financiera e incertidumbre electoral en América Latina:
Perspectivas para 2006

En el pasado las economías latinoamericanas han experimentado trastornos económicos durante los agitados ciclos electorales. ¿Representará el gran número de elecciones de este año una amenaza para la estabilidad financiera de la región?

Se asume que detrás de cada transacción financiera existe confianza. No obstante, cualquier evento que pudiera provocar cambio (asumiendo que el cambio es impredecible) fomentará la incertidumbre y pondrá a prueba dicha confianza. Las elecciones políticas son un ejemplo de dicho evento; y en América Latina las elecciones suelen generalmente provocar mucha más incertidumbre de lo esperado.

No es de sorprender entonces, que muchas crisis financieras en América Latina hayan coincidido con periodos electorales. Por ejemplo, las corridas bursátiles más importantes del Brasil, han ocurrido durante las dos últimas elecciones presidenciales: 1998 y 2002. La gráfica 1 ilustra la relación entre el número de elecciones en los países latinoamericanos y el riesgo que los compradores de bonos soberanos perciben en esos gobiernos.

campaign poster, Chile
Fotos (abajo) de Jennifer Weissman
Quizás este año las elecciones latinoamericanas no traigan consigo la volatilidad que ha agitado los mercados de la región en años anteriores, dado que muchos países ahí han fortalecido su balanza comercial y su moneda.

Lla incertidumbre en lo referente a la continuidad de las políticas públicas, sumado a la fragilidad económica preexistente, han sido en el pasado, el catalizador de crisis financieras en América Latina. Tales colapsos ocurren durante tiempos de transición—como las elecciones—cuando los inversionistas sensibles se ven obligados a crearse expectativas basándose en información escasa y altamente imperfecta. Por lo tanto, un simple comentario desafortunado o un cambio en la dirección de las encuestas políticas puede disminuir el apetito de los inversionistas extranjeros por los activos latinoamericanos.

Con al menos 21 elecciones presidenciales y legislativas previstas, 2006 representa un año inusual para América Latina repleto de incertidumbre política. Además, algunas de estas elecciones se llevan a cabo en las economías más grandes de la región, incluyendo Brasil y México. Como consecuencia, ha habido una gran especulación respecto al efecto económico del ciclo político en América Latina. ¿Causará la incertidumbre que generalmente se asocia con las elecciones un paro repentino de los flujos financieros hacia la región? O, en lugar de esto, ¿será suficiente la serie de reformas políticas e institucionales implementada en la región en la década pasada para asegurar a los inversionistas que el cambio político no llevará a un cambio sustancial en las perspectivas económicas?

En lo que va de este año, las elecciones en Chile, Costa Rica, Haití, El Salvador, Colombia y Perú se llevaron a cabo sin interrupciones significativas en los mercados, contrastando claramente con lo ocurrido durante ciclos electorales previos. Afortunadamente, se espera esta tendencia continue durante el resto de 2006 dado que, por varias razones, América Latina parece mejor preparada para resistir los giros de un nuevo ciclo político regional.

Mejora de las balanzas comerciales
Principalmente gracias a una fuerte demanda externa por los productos de la región, la mayor parte de las economías latinoamericanas han venido experimentando un mejor desempeño en las exportaciones. Como resultado, la mayor parte de los países en América Latina están ganando más dinero con las exportaciones de lo que están gastando en las importaciones. Este superávit de la balanza comercial contrasta claramente con la situación vivida durante la década de los noventa, cuando la mayor parte de las cuentas corrientes arrojaban un déficit ya que los países gastaban más en importaciones de lo que ganaban en exportaciones. Como resultado, América Latina ha podido reducir su dependencia en el financiamiento extranjero al dejar de ser un prestatario para ser un prestamista neto de fondos.

Gráfica 1
Frecuencia de elecciones latinoamericanas y diferencial de los bonos gubernamentales
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Nota: El cálculo del rendimiento de los bonos representa un promedio ponderado de los rendimientos de los bonos latinoamericanos vs. los rendimientos de los bonos de la Tesorería de Estados Unidos. Los datos sobre rendimiento de bonos son hasta el 5 de mayo de 2005.

Fuente: JPMorgan Chase, Banco de la Reserva Federal de Atlanta

Esta situación también ha mitigado los efectos del creciente costo de obtener préstamos. Cuando la Reserva Federal aumentó las tasas de interés en los noventa, una Latinoamérica necesitada de efectivo sufrió las consecuencias. Sus costos financieros aumentaron cada vez que la tasa objetivo de los fondos federales se incrementaba en Estados Unidos. En la actualidad, al reducir su necesidad de préstamos, América Latina no solamente ha reducido su vulnerabilidad a frenazos repentinos de inversión extranjera sino también a costos financieros más altos.

Los bancos centrales ganan credibilidad en la lucha contra la inflación
Con lentitud pero de manera estable, los bancos centrales de América Latina han podido hacer frente al tradicional talón de Aquiles de la región: la inflación. Por ejemplo, la tasa promedio anual de la inflación regional de los últimos tres años fue de alrededor de un 8 por ciento mientras que el promedio para 1993–2002 se acercó a un 53 por ciento.

Además, los bancos centrales de la región se han, en promedio, alejado del intento de administrar una tipo de cambio nominal específico y han asumido un enfoque más estricto con respecto a la inflación. Muchas autoridades monetarias latinoamericanas han optado por una regla de política monetaria que es similar al régimen de metas de inflación. Brasil, Chile, Colombia, México y Perú comenzaron gradualmente a implementar esta forma de política monetaria durante los noventa.

Aumento de la recaudación fiscal
Dado el fuerte crecimiento en el producto interno bruto (PIB), los gobiernos han podido aumentar sus recaudaciones impositivas y recientemente, los ingresos han crecido más rápidamente que los egresos. De hecho, los gobiernos de Brasil, Chile y Argentina han logrado generar estabilidad y confianza en los mercados a través de sus superávit fiscales. Asi mismo, dichos superávits reducen las necesidades financieras de las economias latinoamericanas, disminuyendo su dependencia del financiamiento externo. Esto es pertinente dado que en el pasado, las inversiones extranjeras habrían sido una fuente de preocupación constante para estos paises, especialmente llegado el caso de que los sentimientos de los inversionistas hubieran estado en contra de los países. De hecho, en febrero de 2006, JPMorgan Chase estimó que la mayor parte de los países en la región habían ya pre-financiado más del 90 por ciento de la cantidad estimada que se estima necesitaban pedir prestado en el extranjero este año. Con esta disminución de la dependencia en el financiamiento extranjero, los gobiernos latinoamericanos están mejor preparados para enfrentar otros tipos de desajustes macroeconómicos.

Gráfica 2
Reservas monetarias internacionales de los países de América Latina
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Fuente: Economist Intelligence Unit

Apalancamiento reducido
Una posición fiscal más fuerte también les ha permitido a muchos gobiernos latinoamericanos administrar sus pasivos en una forma que ha reducido exitosamente sus niveles de deuda. Por ejemplo, en menos de dos años, Brasil, Perú y Venezuela redujeron la proporción de su deuda con respecto al PIB de un 79 a un 50 por ciento, de un 46 a un 37 por ciento y de un 53 a un 34 por ciento, respectivamente, de acuerdo con el Economist Intelligence Unit (EIU), una empresa de datos económicos.

Además, no sólo ha mejorado la situación del apalancamiento financiero promedio de la región, sino que también la composición de su cartera de deuda. Los gobiernos latinoamericanos han podido, de manera gradual, ya sea vender valores nuevos o renovar la deuda existente usando instrumentos que pueden ser pagados en un período de tiempo más extenso. Más importante aún es el hecho de que estos instrumentos están denominados en la moneda local, eliminando, por tanto, el riesgo de la tasa de cambio. Por lo tanto, no sólo los países están menos apalancados, sino también menos expuestos a las variaciones en los tipos de cambio.

Acumulación de la reservas internacionales
Para evitar desalentar la recuperación basada en las exportaciones, muchos bancos centrales latinoamericanos han incrementado gradualmente sus reservas internacionales. Al hacer esto, han podido minimizar la apreciación de sus tasas de cambio nominales sin estimular presiones inflacionarias.

Entre 2000 y 2005 las reservas internacionales mantenidas en Latinoamérica crecieron en aproximadamente un 63 por ciento, de $159 mil millones a $261 mil millones (ver gráfica 2), de acuerdo con el EIU. En consecuencia, estas reservas han incrementado la posición del valor neto de los países.

Adicionalmente, JPMorgan Chase estima que el valor de las reservas excede ampliamente los pagos de la deuda externa pública y privada. Algunos analistas creen que estas reservas en moneda extranjera podrían proporcionar opciones adicionales a los encargados de elaborar políticas para contrarrestar desajustes económicos adversos, si la situación así lo requiere.

campaign poster, Peru

Desarrollo de los mercados de capitales nacionales
Puede argumentarse que el desarrollo y el crecimiento de los mercados de capitales nacionales en los países latinoamericanos deben proporcionar seguridad adicional de que una liquidación desestabilizadora importante de deuda o mercados de renta variable no ocurra. Por lo general se espera que las ventas masivas sean menos frecuentes cuando los inversionistas nacionales mantienen una mayor proporción de la deuda de su propio gobierno dado que en promedio estos inversionistas mantienen todos los activos nacionales con perspectivas de más largo plazo.

La capitalización de la bolsa de valores de Latinoamérica como un porcentaje del PIB casi se duplicó entre 2001 y 2004, de acuerdo con el informe sobre la estabilidad financiera mundial del Fondo Monetario Internacional. En otras palabras, los mercados de capitales han crecido con mayor rapidez que las economías de la región, ofreciendo, por lo tanto, mayores opciones en términos de financiamiento a los encargados de elaborar políticas económicas.

Hasta ahora un buen año
A inicios de 2006, se esperaba que la combinación de fundamentos económicos buenos y la intención percibida de la mayor parte de los candidatos de mantener las políticas macroeconómicas estabilizaran las expectativas del mercado. Hasta la fecha, este ha sido el caso.

Quizás el mayor riesgo asociado con el ciclo electoral actual se da en la forma de parálisis de las reformas. Dado que la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos están ocupados en sus agendas electorales, parecen éstos tener pocos incentivos para continuar adelante con las reformas pendientes—y que tanto se necesitan—como en las áreas fiscales y de pensiones.

Si las condiciones económicas llegasen a deteriorarse, los gobiernos encontrarían difícil gastar el capital político necesario para implementar políticas de reforma. Por lo tanto, el reto a largo plazo que enfrenta América Latina será mantener la confianza del mercado de cara a condiciones económicas menos favorables y a un reducido entusiasmo por reformas políticas e institucionales.

Este artículo fue escrito por Diego Vilán, analista económico senior del departamento de investigación económica de la sección regional del Banco de la Reserva Federal de Atlanta.

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