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Economic Research

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Volume 8, Number 3
Third Quarter 2006


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The Energy Debate: Is Ethanol the Answer?

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El debate energético: ¿Es el etanol la solución?

Dado los altos precios del crudo y su escasa oferta, se ha intensificado la búsqueda de combustibles alternativos. ¿Podrá el etanol romper el dominio absoluto del petróleo en los tanques de gasolina de la nación?

gulf coast
Foto de Brad Newton

Jill Stuckey, directora de combustibles alternativos del estado de Georgia, se mostró optimista durante la Conferencia de Bioenergía de Georgia realizada en agosto del 2006. Durante nueve meses, Stuckey fue una de las organizadoras de este evento el cual buscaba congregar a inversionistas, industriales, investigadores, granjeros y legisladores en un esfuerzo para promover el desarrollo de los biocombustibles en Georgia.

Parecía ser el momento oportuno, ya que el incremento en el precio del petróleo llevó a un aumento en el interés por los combustibles alternativos. De julio del 2005 a julio del 2006, el precio del barril aumentó un 25%, de alrededor de $60 a $75 dólares por barril. El número de empresas que explora la construcción de instalaciones para procesamiento de etanol en el estado se cuadruplicó de cinco en 2005 a más de 20 en 2006. El optimismo de Stuckey recibió un estímulo más con la conferencia de tres días realizada en Tifton, Georgia, a principios de agosto de 2006.

“Al inicio esperábamos de 200 a 300 [participantes]”, indicó Stuckey. “Cuatro semanas antes de la conferencia, esperábamos unos 200. Después, en las últimas dos semanas, la gente comenzó a llamar. Me daba la vuelta y había otras 50 personas inscribiéndose.”

Cuando todo se calmó en la mesa de inscripción, la conferencia contaba con más de 500 participantes, prácticamente el doble de las proyecciones iniciales. Las interpretaciones de este aumento en el número de participantes encajaban en dos campos:  El etanol—un combustible derivado de fuentes orgánicas como el maíz o la soya—es la “solución mágica” para resolver los problemas energéticos de Estados Unidos que ayudará a la sociedad en general y beneficiará a aquéllos que ayudan a producirlo. O bien, el etanol quizás no sea la “solución mágica”, pero no se espera que aparezca algo mejor.

Related Links
On this site:
A Questão da Energia: O Etanol é a Solução?
On the Web:
American Coalition for Ethanol
National E85 Vehicle Coalition
Renewable Fuels Association
Georgia Environmental Facilities Authority

Se vuelve urgente la búsqueda de una solución
Lo que no se disputa es por qué tanta gente está buscando la  “solución mágica”. No solamente los precios del petróleo han aumentado drásticamente durante los últimos años, sino que también La incertidumbre sobre la disponibilidad de los recursos energéticos ha surgido en varios frentes. La inestabilidad política amenaza la oferta en el extranjero, mientras que la oferta doméstica se ha reducido por desastres climáticos como los huracanes Katrina y Rita y la corrosión de los oleoductos en Alaska. Todos estos factores agravan los efectos de un mercado energético global ya restringido.

A pesar de que el combustible fósil continuará predominando por un largo período, muchos grupos privados y gubernamentales están buscando alternativas energéticas para todo—desde automóviles hasta plantas de energía. Varias fuentes de energía renovable ya se están usando a pequeña escala, incluyendo energía eólica y solar. Pero usar estas fuentes de energía en los carros es, en el mejor de los casos, una consideración a largo plazo. Los estadounidenses están buscando algo para cambiar la composición energética del país. Aquí es donde entra el etanol.

Un papel pequeño acapara la atención
Aunque representa menos de un 2% de la energía utilizada en los tanques de combustible de los Estados Unidos, el etanol ha recibido mucha atención por importantes medios de comunicación, entre ellos  60 Minutos, CNN, el Washington Post, y el New York Times. El potencial del etanol de reducir la dependencia en el costoso combustible extranjero, así como también de reducir emisiones nocivas, agrada a muchos sectores.

La Oficina Oval se ha empeñado en impulsar la independencia energética. El gobierno a hecho una llamada para incrementar la producción de combustibles alternativos, incluyendo el etanol, para ayudar a reducir la dependencia en el combustible extranjero, especialmente de las volátiles áreas del Medio Oriente.

En el terreno ambiental, el impulso del etanol ha tenido múltiples componentes. Uno de estos es la Ley de Política Energética de 2005, que requiere duplicar el uso de combustibles alternativos en la nación para el 2012 a 7.5 mil millones de galones, todavía una cantidad relativamente pequeña en comparación con los 134 mil millones de galones de gasolina usados en los Estados Unidos durante el 2005. Otra razón es que actualmente el etanol está siendo utilizado en sustitución de metil-ter-butiléter (MTBE) como aditivo en la gasolina reformulada. Se descubrió que el MTBE contaminaba la capa freática, por lo que el Gobierno Federal retiró la exigencia de una reciente ley que fomentaba el uso del MTBE. Durante este verano se llevó a cabo el cambio final del MTBE al etanol, cuyo precio aumentó con el rápido crecimiento en la demanda.

Un último argumento ambiental es que el etanol emite una menor cantidad de dióxido de carbono que la gasolina, aunque este  todavía lejos de ser cero. El laboratorio Argonne National Laboratory, de la Universidad de Chicago que opera en Lemont, Illinois, para el Ministerio de Energía de Estados Unidos, estima que el uso de E85 (una mezcla de combustible compuesta por 85% de etanol y 15% de gasolina) reduce las emisiones de gases del efecto invernadero en un 20%. Otro estudio, publicado en la edición de julio de 2006 de Proceedings of the National Academy of Sciences, encontró una reducción del 12%.

Ford ethanol car
Foto cortesía de Ford Motor Co.
Así como un número cada vez mayor de fabricantes de automóviles, la Ford Motor Co. ofrece una línea de carros y camiones FFV (vehículos con combustible flexible) que pueden funcionar con E85 (una mezcla compuesta por 85% de etanol y 15% de gasolina), gasolina o cualquier combinación de los dos combustibles.

El etanol alienta motivos lucrativos
El interés en el etanol no se limita a la seguridad energética ni a las preocupaciones ambientales; las empresas financieras y de inversiones también se están involucrando. En una audiencia ante el Comisión de Estándares de Combustibles Renovables [Renewable Fuel Standards Committee] del Senado de los Estados Unidos, el 19 de junio de 2006, Daniel More, uno de los directores de la empresa financiera Morgan Stanley, indicó que existe un creciente interés de los mercados de capitales tradicionales en invertir en la industria del etanol. El mencionó que varias empresas productoras de etanol han utilizado mercados públicos de acciones en los últimos 12 meses.

Recientemente, VeraSun Energy—el segundo productor más grande de etanol del país, con aproximadamente 5.1% del mercado— recaudó $483 millones a través de una oferta pública. Aventine Renewable Energy y Hawkeye Holdings, el tercer y cuarto productores más grandes del país respectivamente, están tratando de obtener cantidades similares a través de la emisión de acciones ofrecidas en mercados públicos.

En el pasado era fácil para los inversionistas resistirse al etanol. Los altos costos de sembrar, transportar y procesar maíz hacían su producción más costosa que la del petróleo. Pero con los precios del combustible llegando a $77 el barril y un subsidio federal para el etanol de 51 centavos por galón, es posible obtener utilidades con el etanol. Dale Threadgill, jefe del departamento de ingeniería biológica y agrícola de la Universidad de Georgia, argumenta que mientras el precio del petróleo se mantenga arriba de $50 por barril, las plantas de etanol serán inversiones rentables.

De acuerdo con Stuckey, en los Estados Unidos se están construyendo aproximadamente 40 fábricas de etanol en este momento. La planta promedio de etanol produce 100 millones de galones al año y crea entre 50 y 70 empleos (sin contar aquéllos generados en industrias de apoyo como la del transporte), añadió.

De acuerdo con la Coalisión Americana para el Etanol [America Coalition for Ethanol] en la actualidad solamente una planta procesadora de etanol se encuentra operando en la región sureste. Pero esa planta, en Loudon, Tennessee, pronto podría tener compañía. La construcción de una planta de $144 millones, de 90 acres en Camilla, Georgia, se encuentra programada para comenzar a principios de este año, y otros grupos en Alabama, Florida, Georgia y Louisiana están también explorando la construcción de plantas procesadoras de biocombustibles.

El debate sobre la eficiencia
Sin embargo, el beneficio para el mercado laboral en cada una de estas áreas pasa a ser secundario comparado con el beneficio de contar con una oferta de combustible confiable en el país.

Para que el etanol sea beneficioso, tiene que ser eficiente. Es decir, debe requerir menos energía para producirlo de la que éste produce. Los cálculos de los costos de producir etanol de la fuente más común—el maíz—varían. Pero la mayor parte de los expertos admite que éste consume una cantidad significativa de energía y dinero. Los principales opositores son David Pimentel de la Universidad de Cornell y Tad Parzek de la Universidad de California en Berkeley, cuya investigación concluye que la producción de etanol de maíz requiere un 29% más de energía combustible fósil de lo que el mismo etanol produce.

Michael Wan, investigador de Argonne National Laboratories, no está de acuerdo; según sus cálculos, se requiere 0.74 BTU de combustible fósil para crear 1 BTU de etanol. Los críticos del estudio de Pimentel y Patzek, publicado en 2005, cuestionan sus premisas y señalan que su estudio no incluye el valor de los productos derivados del proceso de producción del etanol que pueden ser usados para alimentación animal. Aún así, la producción del etanol requiere una cantidad significativa de energía.

Joy Peterson, profesora asistente de microbiología de la Universidad de Georgia admite que Pemintel y Patzek “destacan algunos puntos válidos, pero comenzaron a establecer este argumento ya hace algún tiempo, y algunas de las tecnologías [para producción de etanol] han cambiado la cantidad de dinero necesario para producir etanol.” Un estudio del Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos determina el balance energético en una ganancia del 67% en la producción del etanol a partir del maíz.

Facilitando la adaptación de los consumidores
Una de las ventajas logísticas del etanol es lo fácil que se adapta a la vida de los consumidores con poco o ningún ajuste. En la actualidad, los estadounidenses conducen cinco millones de carros con combustible flexible, vehículos que pueden funcionar con la mezcla de combustible E85.  Las regulaciones del gobierno federal incentivan a los fabricantes de vehículos a producir carros con combustible flexible, sin embargo no han exigido una oferta más amplia de etanol. De acuerdo con la National Ethanol Vehicle Coalition. [Coalición Nacional de Vehículos que Funcionan con Etanol], solamente774 estaciones de combustible E85 operan actualmente en todo Estados Unidos.

Otra opción para los conductores estadounidenses es el combustible E10, que mezcla un 10% de etanol con un 90% de gasolina. Una mezcla que prácticamente todos los carros fabricados después de 1970 pueden utilizar.

El etanol puro no funciona en todos los motores, ya que al ser un solvente puede corroer algunas mangueras. Esta propiedad corrosiva también causa problemas en el transporte del etanol puesto que no puede transportarse a través de oleoductos como la gasolina. Como resultado, el etanol tiene que transportarse en camión o tren a los centros de distribución donde el combustible se mezcla finalmente con la gasolina. Este proceso requiere más energía, más mano de obra, y vehículos para llevar la mezcla de gasolina hasta los consumidores. De acuerdo con Stuckey, esta logística es parte de la razón por la que las plantas de etanol se están mudando de las mayores áreas productoras de maíz.

Los consumidores que se pasen a usar etanol notarán otra diferencia entre éste y la gasolina: el contenido energético o la cantidad de energía que contiene una fuente combustible. Se requieren aproximadamente 1.5 galones de etanol para hacer funcionar un auto, comparados con lo que puede hacer un galón de gasolina. Esta diferencia es importante cuando se compara el precio del etanol con el precio de la gasolina. Esto significa que si la gasolina cuesta $3 por galón, el etanol tendría que costar $2 por galón para que el conductor viaje la misma distancia al mismo costo.

Surgen otras fuentes
Otras fuentes de etanol pueden ser más eficientes que la versión combinada derivada del maíz. En Brasil, la caña de azúcar es utilizada para producir etanol con una cantidad de energía significativamente menor que la que requiere la derivada de maíz producida en los Estados Unidos. El etanol constituye un 40% del combustible que se utiliza en vehículos de pasajeros en Brasil, donde la investigación y la producción han sido constantes desde la escasez de petróleo en la década de los 70.

En comparación, la industria estadounidense del etanol se encuentra en sus primeros años, aún aprendiendo sobre eficiencia y posibles insumos además del maíz. Probablemente, la utilización de la caña de azúcar no es viable en los Estados Unidos porque la caña de azúcar es menos abundante y más costosa. Con solo el 2% de la energía derivada del etanol usada por automóviles  durante el 2005, Estados Unidos tiene un largo camino por recorrer para alcanzar a Brasil. En la actualidad, el Congreso está protegiendo la industria estadounidense del etanol a través de la imposición de una tarifa de 54 centavos por galón en el etanol importado.

En la Conferencia de Bioenergía de Georgia en 2006, la discusión fue más allá del etanol derivado del maíz, incluyendo el biodiesel y otras formas de etanol. Por ejemplo, Peterson, de la Universidad de Georgia, está trabajando en producir etanol a partir de la remolacha. Otro investigador, Brad Buchanan, un granjero de la región central de Georgia, produjo etanol a partir de los residuos de durazno de Lane Packing Co., una empresa que cultiva duraznos. Stuckey resaltó la cantidad de desperdicios existentes en la industria del durazno debido a la rapidez con que se maduran.

La creación de un nuevo mercado para los productos agrícolas de Georgia—e incluso sus desperdicios—podría representar un gran beneficio para los productores agrícolas de todo tipo, no solamente los productores de maíz. En Alabama, David Bransby, un profesor de agronomía de la Universidad de Auburn, está llevando a cabo una investigación similar para convertir el capín (malas hierbas) en biocombustible.

Otra opción para Estados Unidos es el biodiesel, que tiene un mayor contenido energético y un inventario de soya—la materia prima—de disponibilidad inmediata. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences indicó que el biodiesel derivado de la soya genera 93% más de energía de la que requiere su producción, una cantidad mayor de lo que estiman los cálculos más optimistas sobre la producción del etanol derivado del maíz. El estudio también establece que el etanol producido del maíz reduce las emisiones de gases del efecto invernadero en un 12% mientras que el biodiesel de soya las reduce en un 41% (comparado con la gasolina y el diesel).

Sin embargo, el biodiesel requiere mayor cantidad de tierra, requiriendo más insumos agrícolas que el etanol derivado del maíz — 420 galones de etanol se producen por cada acre de maíz, mientras que un acre de soya rinde 60 galones de biodiesel. Al igual que otras formas actuales de producción de energía basadas en la agricultura, la tierra necesaria para satisfacer las necesidades energéticas del país cubriría más de toda la tierra arable de los Estados Unidos.

Piezas del rompecabezas
El etanol, el biodiesel y una serie de otras formas de energía tendrán que ser combinados para producir una solución energética completa porque no parece haber una solución única capaz de resolver el problema actual del combustible.

Peterson defiende este enfoque de múltiples frentes al explicar sus razones para involucrarse en la investigación sobre el etanol: “Veo el desarrollo simultáneo de muchas tecnologías diferentes. No estoy segura de que sólo el etanol sea la solución” dijo. “Pienso que deben haber muchas soluciones. Quiero que seamos mejores vigilantes del medio ambiente. Y el etanol es una de las formas de hacerlo, así como buscar otro tipo de energía alternativa. Al combinar esto con carros que utilizan combustible de manera más eficiente, vamos a tener que amarrarnos los cinturones.”

Parece ser que la nación necesita buscar no solamente una gran “solución mágica”, sino muchas pequeñas. Y mientras los precios del petróleo se mantengan altos, la búsqueda de soluciones atraerá tanto el dinero como la atención.

Este artículo fue escrito por Sarah Dougherty, analista económica en el grupo regional del departamento de investigación económica del Banco de la Reserva Federal de Atlanta, y por Ed English, escritor del  EconSouth.