Construyendo un mundo mejor: El rol de la infraestructura en el crecimiento económico
La globalización, el crecimiento poblacional y el desarrollo urbano están ejerciendo gran presión en relación a la infraestructura en todo el mundo. Economías industriales más avanzadas, como las de Estados Unidos y Europa Occidental, se están dedicando a mejorar o remplazar su antigua infraestructura; sin embargo, los países en desarrollo enfrentan una tarea de enormes proporciones: la de crear nuevos sistemas de transporte, comunicación, agua, y redes de energía para fomentar el crecimiento económico, mejorar los sistemas de salud pública, y reducir la pobreza. El desarrollo de infraestructura es un componente muy importante para promover el crecimiento económico de un país. El desarrollo de infraestructura mejora la productividad de un país, lo que trae como consecuencia que las empresas sean más competitivas y se estimule la economía de una región. La infraestructura en sí, no sólo mejora la eficiencia de la producción, el transporte y las comunicaciones, sino que también ayuda a crear incentivos económicos tanto en el sector público como en el privado. La accesibilidad y calidad de la infraestructura en una región ayudan a que las decisiones de inversión de empresas nacionales tomen forma y determinan cuán atractiva es dicha región para inversionistas extranjeros. Un camino difícil hacia la prosperidad La India ha renunciado, en gran medida, a la típica exportación de productos manufacturados que lleva al desarrollo, y en su lugar se ha enfocado en el sector de servicios. Aunque la India ha tenido mucho éxito en sus servicios de tecnología de la información y exportaciones de procesos de negocios, su inadecuada y dilapidada infraestructura, ha hecho retroceder el crecimiento en el sector manufacturero. Los estándares de vida en China, medidos a través del PBI per cápita, superaron a los de la India hace más de 15 años. Desde aquella época, la economía de China ha crecido casi dos veces más rápido que la de la India, y su PBI per cápita actualmente es más del doble que el de la India. Es generalmente reconocido que la inversión en infraestructura es uno de los principales ingredientes del éxito de China.
En el libro El elefante y el dragón, Robyn Meredith relata que, a inicios de la década del 80, China construyó nuevas minas de carbón para abastecer a las plantas de electricidad. El país desarrolló una moderna red de suministro de energía, llegando casi a cuadruplicar la capacidad de sus generadores entre 1990 y 2003. Actualmente, China está construyendo plantas de energía nuclear, con la expectativa de triplicar, para el año 2020, la cantidad de energía que genera. Sin embargo, la inversión más visible en infraestructura en China ha sido en carreteras y autopistas. Para el año 2020, China planea construir, aproximadamente, 88,000 kilómetros en autopistas. Lo cual es mayor a la longitud total del sistema interestatal de carreteras en los Estados Unidos, que, según la Administración Federal de Autopistas, en 2004 representaba 74,600 kilómetros aproximadamente. La nueva infraestructura de China, junto con políticas que favorecen los negocios y la mano de obra barata, ha logrado que el país sea considerado un mercado atractivo para la inversión extranjera directa (FDI). Según la Unidad de Inteligencia Económica (Economist Intelligence Unit), en el 2011 China será el tercer mayor receptor mundial de inversión extranjera directa, después de Estados Unidos y el Reino Unido. El hecho de contar con mejor infraestructura fue una de las razones por las que China atrajo casi cuatro veces más inversión extranjera directa en 2006 ($78,000 millones) en relación a la India ($19,700 millones). En 2005, China gastó 9 por ciento del PBI en infraestructura comparado con la India que gastó el 3.6 por ciento de su PBI.
El gobierno de la India ha reconocido recientemente que su crecimiento ha sido restringido debido a los bajos niveles de desarrollo de infraestructura, y ahora está tratando de igualarlo al de China. El Ministro de Hacienda de la India estima que la inadecuada infraestructura del país ha reducido el crecimiento económico entre 1.5 y 2 por ciento al año. Recientemente, el Banco Central de la India informó que "los cuellos de botella en infraestructura están siendo considerados como la restricción más importante en la economía de la India". El sector manufacturero del país está restringido por la ineficiencia relativa y altos costos de infraestructura – carreteras, vías férreas, aeropuertos, puertos, y servicios de electricidad. La falta de una infraestructura adecuada está limitando no sólo el comercio internacional sino también el interno. Por ejemplo, el 40 por ciento de las frutas y vegetales de la India se deterioran antes de llegar a los mercados debido a que no se cuenta con adecuados sistemas de refrigeración.
El gobierno de la India se ha comprometido a incrementar sus gastos en infraestructura de 3.6 por ciento del PBI en el 2005 a 8 por ciento del PBI en el 2008. El gobierno estima que necesitará aproximadamente $500 mil millones para finales del 2012 para mejorar de manera adecuada las carreteras, puertos, aeropuertos y servicios de electricidad. La fortaleza de una nación: Infraestructura y salud pública Según el Banco Mundial, una de cada seis personas en el mundo, en su mayoría pobres, no tienen acceso adecuado al agua, debido principalmente al limitado acceso a infraestructura. La disponibilidad de agua limpia es un requisito para mantener saludable a la población. Se estima que en la India, el gobierno gasta de $15 a $20 mil millones, es decir cerca del 2 por ciento del PBI del país, en el tratamiento de enfermedades transmitidas a través del agua, que resultaron debido a la falta de una adecuada infraestructura que permita el acceso al agua. Sólo tres quintos de la población de Shangai, en China, tiene conexión a sistemas de agua y desagüe. El acceso insuficiente a electricidad también puede ser devastador para la salud pública. Por ejemplo, los medicamentos contra el VIH/SIDA deben ser refrigerados; por lo tanto, el limitado abastecimiento de electricidad en zonas rurales dificulta la distribución de servicios básicos de salud para los pobres. La creciente demanda por electricidad por parte de compañías mineras en África ha forzado las ya tambaleantes redes de energía de ese continente, llevándolas a sufrir numerosos apagones. Además, como los precios de materias primas para electricidad (carbón, gas natural, y otros derivados del petróleo) se han incrementado recientemente, los proyectos planificados para extender las redes de electricidad hacia las áreas rurales se han detenido. En muchas partes de África, los sistemas de almacenamiento y distribución de medicamentos están tan mal administrados que, según el Banco Mundial, sólo una pequeña fracción de cada $100 gastados en medicinas por los gobiernos africanos llega realmente a los pacientes. La falta de carreteras o el mal mantenimiento de las que existen también limitan el acceso a servicios médicos y medicinas en los países en desarrollo. En el sur de Asia, más de un tercio de la población rural vive a más de un kilómetro y medio de distancia de carreteras que funcionan durante todo el año. Según el Banco Mundial, en Sudáfrica, la quinta parte más pobre de la población tiene que viajar en promedio cerca de dos horas para obtener atención médica, comparado con sólo 34 minutos que le toma a aquellos que se encuentran en la quinta parte más adinerada de la población. La inadecuada infraestructura de transporte es otro factor importante dentro de lo que se considera una de las mayores crisis en salud pública en el mundo: las muertes por accidentes de tránsito. En general, los accidentes de tránsito son considerados actualmente la principal causa de muerte de personas entre 10 y 24 años, según lo reporta la Organización Mundial de Salud (OMS). Ochenta y cinco por ciento de las muertes por accidentes de tránsito suceden en países en desarrollo, donde la infraestructura de transporte tiene un mal mantenimiento o simplemente, no existe. Niños, peatones y ciclistas en países en desarrollo representan la gran mayoría de estas muertes. La OMS pronostica que para el año 2020, los accidentes de tránsito podrían ocupar el tercer lugar entre las causas de muerte y discapacidad en el mundo, teniendo mayor incidencia que otros problemas de salud como la malaria, la tuberculosis, y el VIH/SIDA. Los pobres son los que más se beneficiarían con el desarrollo de infraestructura. La inversión en infraestructura es citada frecuentemente como una de las herramientas más efectiva para combatir la pobreza. Es sumamente importante tener acceso a infraestructura para mejorar oportunidades económicas y disminuir la desigualdad. Por ejemplo, en países en desarrollo, el contar con un adecuado sistema de transporte podría ofrecer a los pobres un mejor acceso a escuelas, hospitales, y centros de comercialización, lo que a su vez mejoraría la educación, la salud y las oportunidades empresariales que fortalecen el potencial económico de un país.
En asociación con el sector privado América Latina tiene una larga historia de participación del sector privado en la provisión y mantenimiento de infraestructura. (Las economías más avanzadas de Europa occidental también han tenido asociaciones entre el sector público y privado para mantener y mejorar infraestructura; ver Recuadro). Aunque América Latina ha dado grandes pasos, tanto en la calidad como en el alcance del desarrollo de infraestructura en la década pasada, particularmente en agua y desagüe, electricidad, puertos, y aeropuertos, todavía queda mucho por hacer. Durante las dos últimas décadas, el desarrollo de infraestructura en América Latina ha sido mucho más lento que en otras regiones de ingresos medios. En promedio, los países latinoamericanos invierten sólo cerca del 1.5 por ciento del PBI en infraestructura, un octavo de lo que invierte China y un cuarto de lo que invierte la India. En la década del 90, debido a la combinación de limitaciones fiscales y al cambio de paradigma respecto al desarrollo de infraestructura, los gastos gubernamentales en infraestructura, fuente de prácticamente todas las inversiones en la década del 80, cayeron drásticamente en muchos países latinoamericanos, y las responsabilidades financieras y administrativas fueron delegadas ampliamente al sector privado. A pesar de que la región consiguió atraer casi la mitad del dinero de la participación privada en infraestructura destinada a países en desarrollo entre 1990 y 2006 (ver Gráfico 1), ese monto no fue suficiente para compensar los enormes recortes en inversión pública. Algunos países han reconocido la necesidad de abordar esta falta de inversión, y al hacerlo así han renovado su énfasis en el rol del sector público dentro del desarrollo de infraestructura. Por ejemplo, Brasil y México, que juntos representan el 55 por ciento de la población de América Latina y el 60 por ciento del PBI latinoamericano, han dado importantes pasos hacia la promoción de la inversión en infraestructura. El año pasado, el presidente mexicano Felipe Calderón presentó el Programa Nacional de Infraestructura 2007-2012 con un presupuesto de $39 mil millones anuales (4 por ciento del PBI) para ser utilizados en infraestructura, cifra que duplicaba la cantidad gastada durante el gobierno anterior. Calderón enfatizó la importancia de la inversión en infraestructura para lograr que la economía de México sea más competitiva y proporcione iguales oportunidades para toda su gente. Brasil también está aumentando sus iniciativas para ayudar a estimular la inversión en infraestructura. A comienzos de 2007, el gobierno brasileño inició un programa de cuatro años, contando con US$235,800 millones (5 por ciento del PBI), financiado mayormente por el sector público, para promover el desarrollo de infraestructura a gran escala. Invirtiendo en el futuro ¿De dónde provendrá el dinero para las inversiones de infraestructura? En muchos casos, los excedentes en cuentas corrientes (mayores exportaciones que importaciones de bienes, servicios, y trasferencias) harán posible que los países en desarrollo incrementen sus inversiones en infraestructura. Los ingresos provenientes del petróleo, así como los fondos de riqueza soberana (cuentas de activos financieros que pertenecen al estado), también se están convirtiendo, cada vez más, en importantes fuentes de financiamiento. Además, entidades financieras de inversión como el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo, y el Banco Interamericano de Desarrollo están poniendo más dinero a disposición de países en desarrollo para que sean utilizados en infraestructura. Este artículo fue escrito por Laurel Graefe y Galina Alexeenko, analistas económicos del grupo internacional del Departamento de Investigación del Banco de la Reserva Federal de Atlanta con la contribución de Harold Vasquez y Ed English, redactor de planta. |