El flujo y reflujo de remesas acompaña la corriente migratoria
En muchos países en desarrollo, las remesas de dinero que provienen de familiares que trabajan en el extranjero representan la diferencia entre subsistencia y privación. Después de muchos años de rápido crecimiento, las remesas se han estabilizado en medio de una desaceleración económica en los Estados Unidos. ¿Cómo afectan los cambios en los patrones migratorios, los desarrollos económicos, y las nuevas tecnologías y políticas a esta importante forma de ingresos? Las remesas son una fuente primaria de ingreso personal para muchas personas que viven en países en desarrollo y, en algunos casos, significan su sobrevivencia. Las remesas son concebidas como una forma de transferencia de ingresos que provienen de trabajadores que han migrado de un país pobre hacia uno rico y que es enviada a familiares que se quedaron viviendo en su país de origen. El Banco Mundial estima que las remesas documentadas en el año 2007 alcanzaron los 318 mil millones de dólares a nivel mundial (probablemente los números reales son significativamente mayores que las cifras reportadas debido a que existen flujos de dinero no documentados enviados a través de canales formales e informales). De esta cantidad, las remesas enviadas a los países en desarrollo representan $240 mil millones, más del doble que la cantidad enviada en el año 2002 (ver gráfico 1). En el 2007, las remesas representaron más de la mitad de la ayuda gubernamental oficial a las economías emergentes y equivalente a más de la mitad de la inversión extranjera directa en dichas economías.
Según el informe del Banco Mundial, Latinoamérica tiene uno de los más altos niveles de remesas, tanto a nivel agregado como en términos per capita. México, por ejemplo, recibió $25,000 millones en remesas durante el año 2007, lo cual corresponde aproximadamente al 2.5 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). Estos flujos financieros son particularmente importantes en América Central y el Caribe: en el 2007, las remesas fueron equivalentes al 25.6 por ciento del PBI en Honduras, 24.3 por ciento en Guyana, y 21.6 por ciento en Haití. Esta gran cantidad de remesas enviadas a América Latina está claramente relacionada con la tasa de migración de la propia región. El informe de 2007 del Banco Mundial, titulado "Cerca de casa: El impacto de las remesas en el desarrollo de América Latina", estima que el número de inmigrantes latinoamericanos (tanto documentados como indocumentados) en los Estados Unidos aumentó de 8.6 millones en 1990 a cerca de 16 millones en el año 2000, de los cuales alrededor de 10 millones eran mexicanos. Cerca de un tercio de salvadoreños viven en el extranjero, mayormente en los Estados Unidos, y casi 50 por ciento de la población de Granada ha migrado al extranjero. Mejorando el bienestar y la economía en sus países de origen
El análisis de las encuestas de hogares del Banco Mundial muestra que para la mayoría de países receptores de remesas, el ingreso por remesas puede ayudar a aliviar algunas desigualdades en los niveles de ingreso de las familias. En el caso de México, El Salvador y República Dominicana, el informe estima que la pobreza extrema sería 19 por ciento más alta si las familias no recibieran remesas. Varios estudios, incluyendo "Cerca de casa", indican que las remesas ayudan a disminuir las limitaciones de los presupuestos de las familias receptoras, y permiten que las familias gasten una menor proporción de sus ingresos totales en comida, y más en vivienda y otros gastos relacionados (por ejemplo, bienes durables), salud y educación. Según el informe "Cerca de casa", los hogares que tiene algún familiar en el extranjero tienen un mejor conocimiento sobre los cuidados básicos de la salud y una alta probabilidad de que reciban atención médica durante un parto. Además, el informe también dice que, si comparamos familias que comparten características demográficas y socio-económicas similares, los "niños de familias que reciben remesas tienden a tener mejores resultados en salud que aquellos que pertenecen a familias que no las reciben." El informe del Banco Mundial también muestra evidencia de que "en algunos grupos específicos? las remesas mejoran los logros educativos de los niños; sin embargo, el impacto está generalmente limitado a niños de padres con bajos niveles de escolaridad." Un documento de trabajo del Banco Mundial preparado por Pablo Acosta muestra que las remesas también reducen la incidencia del trabajo infantil, permitiendo que los niños se concentren en sus estudios. Por ejemplo, en Nicaragua, Guatemala y Honduras las matrículas escolares son de 12 a 17 por ciento más altas en aquellas familias que reciben remesas. Más allá de los efectos en los hogares, las remesas pueden mejorar el desarrollo financiero de los países de origen de los inmigrantes. Cuando los envíos de remesas se realizan a través de entidades financieras, los bancos receptores pueden aproximarse a los beneficiarios que no tienen una cuenta bancaria para ofrecerles servicios y productos financieros. Según un documento de trabajo del Banco Mundial del año 2006 elaborado por Reena Aggarwal, Asli Demirgüç-Kunt y Maria Soledad Martinez Peria, la oferta de crédito total en la economía puede aumentar significativamente en la medida que las remesas sean depositadas directamente en los bancos en fondos que luego pueden ser ofrecidos en préstamo. Esta mayor disponibilidad de fondos para créditos refuerza a su vez los gastos de inversión y estimula el crecimiento económico. Las remesas bancarias también proporcionan un medio para que los hogares puedan financiar el inicio de pequeños negocios u otras actividades comerciales, o expandir los ya existentes. Desde una perspectiva macroeconómica, las remesas tienden a ser contracíclicas en relación a la economía receptora. Los inmigrantes tienden a enviar fondos adicionales a su país cuando sus familiares enfrentan serias dificultades socioeconómicas; estas contribuciones reducen la volatilidad del ingreso disponible y suavizan el consumo de los hogares en economías históricamente caracterizadas por inestabilidad económica e institucional. De esta manera, el flujo de remesas puede aminorar la reversión de la cuenta corriente y la contracción de la mayoría de las variables macroeconómicas (como por ejemplo, producto, consumo e inversión) como consecuencia de una crisis financiera.
La inexacta ciencia de rastrear información acerca de inmigrantes y remesas Rastrear con precisión los niveles de inmigración en los Estados Unidos es prácticamente imposible debido a que el número de inmigrantes indocumentados es desconocido. Un estudio realizado en 2008 por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), el cual es administrado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estima que el 47 por ciento de los inmigrantes de América Latina y el Caribe que viven en los Estados Unidos son indocumentados. La transferencia de dinero puede ser realizada de un país a otro sin ningún registro formal, lo cual hace que las remesas sean difíciles de rastrear, pero la mayoría de transferencias de remesas son realizadas a través de canales formales. Según el FOMIN, en 2006 el porcentaje de inmigrantes que envió remesas a través de instituciones formales varió, dependiendo del estado donde se habían establecido, entre 57 y 88 por ciento. Cambios en los patrones de remesas Este rápido crecimiento en remesas provenientes de Florida y Georgia se debe principalmente al rápido influjo de inmigrantes de Latinoamérica y el Caribe. En la actualidad, cerca del 83 por ciento de todos los inmigrantes latinoamericanos en los Estados Unidos viven en sólo 10 estados. Según el FOMIN, en el 2006, Florida ocupaba el quinto lugar y Georgia el sexto lugar a nivel nacional en cuanto a la más alta concentración de inmigrantes registrados provenientes de América Latina y el Caribe. Los recientes acontecimientos en los Estados Unidos parecen estar afectando el flujo de remesas al extranjero. Un documento de trabajo del año 2006 de la Oficina Nacional de Investigación Económica elaborado por Gordon Hanson sostiene que, a pesar del más estricto patrullaje fronterizo, el menor número de arrestos de personas que trataron de ingresar ilegalmente por la frontera entre Estados Unidos y México indica una disminución en el número de personas que tratan de ingresar a los Estados Unidos. El flujo de remesas parece reflejar esta disminución: en los primeros nueve meses del año 2007, las remesas enviadas a México crecieron sólo 1.4 por ciento en términos anuales comparado con más de 20 por ciento de crecimiento anual durante el período 2002-2006, según reporta el FOMIN. La reciente disminución en remesas también puede ser vista a una escala más amplia. Según el Banco Mundial, el total de remesas registradas de los Estados Unidos a América Latina y el Caribe creció de $17,300 millones en el 2002 a $26,250 millones en el 2004—un 52 por ciento de incremento—y a $38,500 millones en 2006, un 47 por ciento de incremento (ver gráfico 2). Un informe del FOMIN del mes de abril de 2008, titulado Encuesta sobre los inmigrantes de América Latina en los Estados Unidos, estima que el total de remesas provenientes de los Estados Unidos a los países latinoamericanos aumentará sólo un poco más del 1 por ciento entre el 2006 y el 2008. El lento crecimiento en el flujo de remesas ha estado acompañado de una disminución significativa en el porcentaje de inmigrantes de América Latina y el Caribe en los Estados Unidos que envían remesas a sus países. De acuerdo con las estimaciones del FOMIN, desde el año 2006 al 2008, el porcentaje de inmigrantes que enviaron dinero a sus familiares disminuyó de 73 a 50 por ciento en Florida, de 85 a 53 por ciento en Georgia, de 57 a 31 por ciento en Utah y Nuevo México, y de 88 a 59 por ciento en Carolina del Norte y Virginia.
Parte de esta disminución en el número de inmigrantes que envían remesas está ligado a la actual fragilidad del mercado inmobiliario que ha causado una disminución en el empleo en la industria de la construcción (ver gráfico 3). Una encuesta realizada por el FOMIN en el 2008 encontró que aproximadamente 14 por ciento de los inmigrantes de América Latina y el Caribe que llegan a los Estados Unidos trabajan en construcción. Cuando el mercado de construcción disminuye, los trabajadores indocumentados son generalmente los primeros en perder sus trabajos porque típicamente son jornaleros y no empleados de la compañía. Florida y Georgia, que fueron duramente golpeados por la depresión en el mercado inmobiliario a inicios del año 2006, también tuvieron una de las disminuciones más grandes en el número de inmigrantes que enviaban remesas. Encontrando las mejores políticas La elaboración de políticas también puede promover avances tecnológicos: servicio bancario móvil y asociación con compañías de telefonía celular pueden constituir un canal importante para extender servicios de remesas a personas que no cuentan con servicios bancarios en zonas rurales. La compañía de teléfonos celulares Vodafone ha lanzado un programa piloto de joint venture con Citigroup para explorar la posibilidad de promover dichos servicios en el Reino Unido. En un esfuerzo por promover eficiencia en las remesas, el Banco de la Reserva Federal ha firmado un acuerdo con el Banco Central de México para proveer una cámara de compensación automatizada (ACH) de bajo costo de Estados Unidos a México. Este servicio llamado Directo a México, permite que los bancos comerciales de Estados Unidos transfieran dinero de sus clientes a los clientes de los bancos en México utilizando la red del Sistema ACH del Banco de la Reserva Federal.
"El número de entidades financieras que ofrecen servicios de transferencia entre cuentas, incluyendo el programa Directo a México, está creciendo a ritmo constante, y sus clientes están respondiendo de manera positiva," declaró Elizabeth McQuerry, Vice-Presidenta Adjunta de la Oficina de Pagos de Bajo Valor del Banco de la Reserva Federal de Atlanta, quien administra el programa. "Además, las transferencias bancarias permiten que las remesas se realicen dentro del sistema financiero formal, donde las personas no sólo pueden tener acceso al crédito sino que tienen la seguridad de que las transferencias se realizan entre instituciones financieras reguladas en ambos países." La economía y la política opacan las perspectivas de las remesas Estas condiciones están afectando directamente el crecimiento de las remesas porque ellas hacen más difícil que los inmigrantes envíen dinero a su país de origen y que las personas de los países más pobres tengan menores incentivos para emigrar a los Estados Unidos. Aunque esta disminución puede ser cíclica, el creciente sentimiento anti-inmigrante en los Estados Unidos y otras economías avanzadas pueden colocar dificultades a largo plazo para los potenciales remitentes. La manera cómo se manejarán estos factores influenciará la perspectiva de esta fuente de ingresos para los residentes más pobres de otros países. Este artículo fue escrito por Federico S. Mandelman, economista investigador y asesor asistente de políticas del Banco de la Reserva Federal de Atlanta, y por Courtney Nosal, analista económica del Banco de la Reserva Federal de Atlanta. Banco de la Reserva Federal de Atlanta o del Sistema de la Reserva Federal. |