Economías mundiales anticipan un tibio 2009
El lento crecimiento económico que muchos países del mundo han experimentado durante el año 2008 persistiría durante el 2009. Las esperanzas de una rápida recuperación son pequeñas y dependen del desarrollo de frágiles eventos. El crecimiento de la economía mundial disminuyó significativamente en el 2008, viéndose afectado por la profunda crisis financiera, las fuertes alzas de precios de los combustibles y los alimentos, y la caída de los mercados inmobiliarios de los países desarrollados. Como resultado de todo esto, las perspectivas de corto plazo, tanto para las economías desarrolladas como para las economías emergentes, se deterioraron rápidamente hacia fines del 2008. Mientras que la mayoría de las economías desarrolladas están en recesión o muy cerca de ella, el crecimiento económico en las economías emergentes también se ha desacelerado sustancialmente. Se espera que la economía mundial se estanque en la mayor parte del 2009, con una lenta recuperación iniciándose a finales del año. Un drama que tiene sus raíces en el año 2007 Sin embargo, cuando la Reserva Federal comenzaba a hacer más estricta su política monetaria a mediados del 2004, el mercado inmobiliario en los Estados Unidos comenzó a debilitarse. Los precios de las casas disminuyeron, los incumplimientos en los pagos de hipotecas aumentaron, y el valor de los activos relacionados a las hipotecas cayó. Las condiciones financieras en los Estados Unidos comenzaron a deteriorarse en agosto de 2007, y la crisis se expandió rápidamente hacia Europa, donde los bancos habían invertido fuertemente en valores garantizados con hipotecas americanas. En ese momento, China y otras economías emergentes permanecieron relativamente aisladas de la crisis financiera porque sus portafolios de activos americanos en problemas eran comparativamente más bajos.
La inflación aumenta lentamente a nivel mundial A medida que los precios de combustibles y de alimentos se elevaron a niveles nunca antes registrados, la inflación anual se disparó, alcanzando un estimado del 5 por ciento a nivel mundial – el ritmo más alto desde 1991. El resurgimiento de la inflación fue particularmente más agudo en economías emergentes, donde los alimentos y el combustible son responsables por gran parte del gasto de los consumidores. La fuerte alza en el precio de los alimentos dio origen a revueltas en alrededor de 30 países hacia finales del 2007 e inicios del 2008. Algunos gobiernos respondieron incrementando subsidios, congelando precios, o prohibiendo las exportaciones de productos claves – medidas que exacerbaron el incremento de los precios en el mercado mundial. En cuanto la inflación se elevó muy rápidamente más allá de márgenes razonables, los bancos centrales de muchos países ajustaron sus políticas monetarias. Entre los países desarrollados, los bancos centrales de Europa estuvieron particularmente preocupados porque muchos países europeos indexan los salarios de los trabajadores a la inflación de los precios al consumidor. El Banco Central Europeo continuó subiendo las tasas de interés hasta julio del 2008, y Suecia fue incrementando sus tasas de interés hasta setiembre del 2008. En el caso de las economías emergentes, los países latinoamericanos rápidamente siguieron el ejemplo aumentando también las tasas de interés, mientras que la mayoría de los países asiáticos demoraron más en realizar los ajustes. La crisis se extiende
Aunque la crisis financiera se originó en las principales economías desarrolladas, los países emergentes fueron arrastrados cada vez más hacia esa turbulencia. Los inversionistas comenzaron a abandonar los mercados emergentes en la medida que se intensificaba su aversión al riesgo y muchos de ellos necesitaron vender sus activos para conseguir dinero en efectivo y poder pagar sus deudas. Los mercados financieros en países desarrollados y los mercados de valores en economías emergentes sufrieron una grave caída y tuvieron que depreciar sus monedas. El acceso al financiamiento en dólares pasó a ser mucho más limitado en todo el mundo. A consecuencia de ello, el Banco de la Reserva Federal abrió o aumentó una línea de intercambio de monedas con las principales economías desarrolladas y emergentes para proporcionarles dólares. Estas líneas de intercambio, frecuentemente llamadas “acuerdos monetarios recíprocos”, han sido diseñadas para ayudar a mejorar la liquidez en los mercados financieros del mundo. Mientras tanto, las perspectivas económicas para las economías desarrolladas siguieron deteriorándose rápidamente. Los préstamos bancarios personales o empresariales se redujeron, y el aumento de la inflación frenó el gasto de los consumidores. Las principales economías desarrolladas cayeron en una recesión y el crecimiento económico en economías emergentes sufrió una desaceleración sustancial. Ante la expectativa de una desaceleración económica mundial, los precios de los productos primarios cayeron, llegando a perder, en muchos casos, la mitad de su valor en sólo cuestión de semanas. El precio del cobre, por ejemplo, cayó en 45 por ciento de septiembre a noviembre. La actividad económica disminuyó considerablemente en la mayoría de países europeos. El Reino Unido fue uno de los más afectados, principalmente debido a una fuerte baja del mercado inmobiliario. En los últimos años, los precios de las casas en el Reino Unido subieron más rápido que en los Estados Unidos, y los consumidores británicos se endeudaron aun más, haciendo que la economía del Reino Unido se vuelva extremamente vulnerable a los choques financieros. Ningún país es inmune a la desaceleración económica La fuerte desaceleración de los países desarrollados causó la disminución de la demanda por exportaciones en las economías emergentes, restringiendo también su crecimiento económico. Además, la disminución de la demanda mundial por productos primarios ha tenido en efecto negativo en aquellos países que dependen mayormente de productos de exportación, la mayoría de ellos latinoamericanos. Entre las principales economías emergentes, China parece estar colocada en una mejor posición para enfrentar esta desaceleración global. Aunque el crecimiento de las exportaciones se ha debilitado sustancialmente, China tiene un superávit presupuestario el cual permite que el gobierno tenga mayor flexibilidad para ayudar a incrementar el gasto del consumidor y de las empresas. El sistema financiero Chino tiene muy poca conexión con bancos extranjeros, y las reservas de moneda extranjera del país están cerca de los 2 billones de dólares. En la India, el sistema bancario también está relativamente aislado de la crisis financiera, y el crecimiento económico del país generalmente se ha basado más en la demanda doméstica que en las exportaciones. A pesar de que Brasil es un exportador importante de productos primarios, su economía está relativamente bien diversificada y, por lo tanto, más inmune a los males económicos y financieros. Entre las economías emergentes más grandes, Rusia parece ser la más vulnerable, ya que depende mucho de las exportaciones de petróleo y gas natural, y de los préstamos extranjeros. Mirando hacia el 2009 La magnitud de la desaceleración mundial en 2009 dependerá en gran parte de la severidad de la crisis financiera y de la efectividad de las políticas gubernamentales en todo el mundo. Podría pasar un período de tiempo considerable antes de que se reconozcan totalmente las pérdidas de las instituciones financieras, se reduzca el apalancamiento y se recupere la confianza del mercado. Es imperioso tener un compromiso decisivo con los esfuerzos multilaterales concertados y coordinados para lograr la recuperación mundial. En resumen, la situación de la economía mundial con la que se inicia el año 2009 es extremamente incierta y enfrenta riesgos muy importantes. Este artículo fue escrito por Galina Alexeenko, analista económico senior de la sección regional del Departamento de Investigación del Banco de la Reserva Federal de Atlanta. Las estimaciones y proyecciones internacionales representan el consenso del sector privado o multilateral, y no del Banco de la Reserva Federal de Atlanta o del Sistema de la Reserva Federal. |