Realidad: La política monetaria es apolítica

Abril 4, 2017
Associated Press photograph of Federal Reserve Chair William McChesney Martin and President Lyndon Johnson at a podiumPresidente de Fed William McChesney Martin y presidente Lyndon Johnson
Associated Press

Nota del Editor: Este artículo también está disponible en Inglés y Portugués.

Para la Reserve Federal, tomar medidas poco populares es algunas veces parte de su trabajo. Y tal vez de alguna manera, ese es el trabajo.

William McChesney Martin, presidente del Fed desde 1951 hasta 1970, describió acertadamente el papel del Fed como "retirar la bebida alcohólica de la fiesta justo cuando esta comienza". El argumento de Martin era serio porque postulaba que para contener la inflación y minimizar el riesgo de un perjuicio futuro, el Fed debe sentirse libre para ajustar la política monetaria, aumentando la tasa de interés o tomando otras decisiones a medida que la economía alcanza su punto máximo.

Por lo general, políticas monetarias restrictivas son poco populares políticamente hablando. Muchos de los presidentes del Fed, incluyendo a Martin, Paul Volcker y Alan Greenspan, fueron criticados por los presidentes del país porque preferían que las expansiones económicas continúen libres de las restricciones impuestas por una política monetaria restrictiva, independientemente de sus consecuencias a largo plazo. Incluso, al momento de ofrecer su discurso sobre el Estado de la Nación, algunos presidentes han llegado a solicitar que se bajen las tasas de interés.

No obstante, el Fed se esfuerza por ser apolítico. Estudios sobre la independencia del banco central, un campo que llegó a consolidarse a fines de la década del 80, muestran claramente que la política monetaria es más efectiva cuando está moldeada sin la influencia de presiones políticas a corto plazo que pueden no ser realmente para el mejor interés de la economía a largo plazo.

Debido a esta necesidad de contar con un banco central apolítico, el Fed tiene la estructura actual. Los miembros de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, quienes siempre emiten su voto en las decisiones de políticas del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), son elegidos para periodos de 14 años. Estos periodos abarcan varias administraciones presidenciales de Estados Unidos, garantizando que los formuladores de políticas no tengan incentivo para sesgar la política monetaria en favor de su renovación de mandato cada cuatro años.

Además, los presidentes de Bancos de la Reserva Federal son contratados fuera del ámbito político. La Junta de Directores de la Reserva Federal elige a los presidentes, pero los miembros de la Junta que son banqueros están excluidos de esta tarea. La elección de los miembros de la Junta debe ser aprobada por la Junta de Gobernadores del Fed pero no por miembros del Congreso.

A largo plazo, el objetivo de los banqueros centrales y de los funcionarios electos de los Bancos Centrales es tener una economía estadounidense saludable. "Al final de la jornada, tanto los políticos, los grupos políticos y la Reserva Federal quieren lo mismo para el país", según la reciente declaración del ex presidente del Fed de Atlanta, Dennis Lockhart, al Wall Street Journal.

Equilibrio entre la independencia y la rendición de cuentas

En 1978, el Congreso instituyó los modernos objetivos del Fed: inflación baja y estable, y máximo empleo, tratando de establecer un equilibrio entre la responsabilidad del Fed y su independencia política. Las operaciones del Fed son auditadas exhaustivamente mientras que la elaboración de políticas monetarias no está sujeta a una revisión inmediata por parte del Congreso. Ni el presidente ni el Congreso tienen que aprobar las decisiones sobre la política monetaria.

Esta legislación también fortaleció la responsabilidad y transparencia del banco central. La Ley de Pleno Empleo y Crecimiento Equilibrado de 1978 requiere que la Junta de la Reserva Federal informe al Congreso dos veces al año acerca de los planes para lograr sus dos objetivos. El escenario clave para revisar el enfoque del Fed es el discurso que el presidente del Fed presenta dos veces al año, junto con el Informe de Política Monetaria.

Tal como indicó el Vice-presidente Stanley Fischer, la rendición de cuentas a los funcionarios electos y al público "es un complemento esencial para la independencia del banco central". Los requisitos de responsabilidad no han sido modificados en gran medida desde fines de 1970 pero el Fed ha ampliado significativamente sus comunicaciones públicas. Algunos ejemplos son:

  • El Comité Federal de Mercado Abierto, desde 1994 comenzó a emitir declaraciones luego de sus reuniones, y desde 2002, a llevar un registro de la votación de cada miembro.
  • En 2005, el Comité comenzó a publicar las actas de las reuniones tres semanas después de cada reunión, varias semanas antes de lo que solían hacer.
  • Dos años después, los miembros del FOMC comenzaron a publicar sus proyecciones individuales para la economía y la tasa de fondos federales.
  • En 2011, el presidente Ben Bernanke comenzó a ofrecer conferencias de prensa trimestrales después de las sesiones del FOMC, las cuales continúan hasta ahora.

De esta manera, el Fed se esfuerza por trabajar de manera apolítica. Al mismo tiempo, se trata de una institución pública que debe responder ante el pueblo y sus representantes electos, y que trabaja en medio de un sistema económico y financiero cambiante. Por ejemplo, desde la crisis financiera y la Gran Recesión, el Fed ha trabajado cada vez más con mayor responsabilidad en busca de la estabilidad del sistema financiero.

El Fed ha instituido la tradición de actuar de manera que haga lo mejor para la salud de la economía de la nación a largo plazo, frecuentemente a pesar de las presiones políticas. A pesar de frecuentes presiones políticas. El Fed, liderado por Volcker en la década de 1980, consiguió controlar una inflación que se disparaba ajustando la política monetaria enfrentando una intensa oposición. Ese régimen de política monetaria ha sido elogiado.

Recientemente, el Fed tomó algunas medidas durante y después de la crisis financiera que provocaron considerables críticas. Algunas de estas medidas buscaban otorgar facilidades para préstamos de emergencia y compras de activos a gran escala que ayudaron a mantener la estabilidad del sistema financiero y a estimular el crecimiento económico. Muchos críticos acusaron al Fed por estas medidas ya que ellas podrían causar un aumento en la inflación. Sin embargo, no hubo aumento en la inflación. De hecho, muchos observadores dentro y fuera del Fed, consideran que las medidas del banco central fueron fundamentales para ayudar al país a evitar una recesión económica mucho peor que la que ya padecimos.

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Charles Davidson

Escritor del personal para Economy Matters